La NASA ha detectado una primitiva fuente de energía que en la Tierra permite el crecimiento de microorganismos
En apenas unos meses la sonda Cassini hará historia al desintegrarse en la densa y fría atmósfera de Saturno. Con su destrucción se pondrá punto y final a un viaje de casi dos décadas en el que la pequeña nave ha explorado los mares de metano de la superficie de Titán, los increíbles anillos de Saturno y la misteriosa superficie de Encélado, un satélite que en sus entrañas esconde un océano global de agua líquida que es rico en moléculas orgánicas.
Antes de agotar sus reservas de combustible Cassini dará una última sorpresa. Las observaciones que la sonda hizo en 2015 han supuesto un inesperado giro a la búsqueda de vida extraterrestre.

