Gijsbert Huijink ha creado la primera cooperativa energética española y quiere cambiar las reglas del sistema
Banyoles, Girona, un día claro de finales de diciembre, con sol, y energía, sobre todo para Gijsbert Huijink, cuya casa en medio del campo está literalmente forrada de placas solares. En la puerta está aparcado un Nissan Leaf, un coche 100% eléctrico y cubierto de polvo -quizás a la espera del primer túnel de lavado ecológico-.
En este verde rincón de la comarca que alberga el lago natural más grande de la Península no se huelen malos humos, salvo cuando se habla de las leyes del sector energético español. Entonces a este neerlandés de 47 años, alto, con gafas y camiseta reivindicativa, le salen por las orejas.
