martes, 23 de octubre de 2012

La conquista permanente: La guerra secreta de Estados Unidos en África

La guerra secreta estadounidense está sana y salva. Además de su mando militar en África (AFRICOM), Estados Unidos ha estado desplegando fuerzas especiales por todo el continente.

Pequeños equipos de fuerzas especiales llegaron a las embajadas estadounidenses de todo el norte de África durante los meses anteriores a que unos combatientes emprendieran el feroz ataque que asesinó al embajador [estadounidense] en Libia. La misión de los soldados: "Establecer una red que pudiera atacar rápidamente un objetivo terrorista o rescatar a un rehén" (Kimberly Dozier, White House widens covert ops presence in North Africa , AP, 2 de octubre de 2012).
Estados Unidos está desplegando un ejército clandestino por toda África. Como informaba Nile Bowie (Global Research, abril de 2012), el objetivo es “balcanizar” el continente africano:


En una Conferencia del AFRICOM celebrada en Fuerte McNair el 18 de febrero de 2008 el vicealmirante Robert T. Moeller declaró abiertamente que el principio rector de AFRICOM es proteger “el libre flujo de los recursos naturales desde África al mercado global”, antes de citar la cada vez mayor presencia de China en la región con un desafío a los intereses estadounidenses.

En 2007 el asesor del Departamento de Estado estadounidense Dr. J. Peter Pham habló acerca de los objetivos estratégicos de AFRICOM de “proteger el acceso a los hidrocarburos y otros recursos estratégicos que África posee en abundancia, una tarea que incluye asegurarse frente a la vulnerabilidad de estas riquezas naturales y asegurarse de que ninguna otra tercera parte interesada, como China, India, Japón o Rusia, obtiene monopolios o trato preferencial” (Nile Bowie, COVERT OPS IN NIGERIA: Fertile Ground for US Sponsored Balkanization , Global Research, 11 de abril 2012).

El fraude de la “guerra contra el terrorismo” sirve para encubrir la desestabilización de África con la idea de controlar sus recursos. En la década de 1990 se desestabilizó los Balcanes con el mismo fin:

En El juego de la mentira: las grandes potencias, Yugoslavia, la OTAN y las próximas guerras, Michel Collon explica cómo se desestabilizaron los Balcanes tanto “para controlar las rutas de los oleoductos, dominar Europa del este y debilitar y dominar Rusia” como para “garantizar [el establecimiento de] bases militares [en la Europa del este y los Balcanes]” (Michel Collon, El juego de la mentira: las grandes potencias, Yugoslavia, la OTAN y las próximas guerras, Hondarribia, Hiru, 1999*).

En Oriente Próximo está ocurriendo un proceso similar, en una inmensa región geográfica:

“En julio de 2010 Siria, Irán e Iraq firmaron un acuerdo de un gaseoducto que planea unir el campo iraní de South Pars (el mayor del mundo) con Siria y, por lo tanto, con el mar Mediterráneo. Cerca de Homs, en Siria, se descubrió otro campo importante, que podría convertirse en un centro alternativo de corredores de energía opuesto a los que pasan a través de Turquía y otras rutas controladas por compañías europeas y estadounidenses” (Manlio Dinucci, L’art de la guerre. Syrie : l’Otan vise le gazoduc , 9 de octubre de 2012).

El ejército clandestino estadounidense recurrirá a la guerra de drones para garantizar el control de los recursos africanos. Aunque Estados Unidos y sus aliados han financiado y apoyado materialmente a mercenarios vinculados a Al-Qaeda para derrocar al gobierno libio y está operando de la misma manera en Libia, se nos dice que “la campaña antiterrorista indica que a la administración [estadounidense] le ha preocupado durante un tiempo la creciente amenaza que plantean al-Qaeda y sus filiales en el norte de África” (Dozier, op.cit.)

A pesar de que el Pentágono asegura que “en este momento no hay planes de operaciones militares unilaterales estadounidenses”, el artículo afirma por el contrario que lo que espera a los africanos es una guerra unilateral de drones:

“El grupo Delta Force formará el eje central de un destacamento militar responsable de luchar contra Al-Qaeda y otros grupos terroristas por toda la región con un arsenal que incluye drones. Pero primero trabajará para ganar aceptación ayudando a las naciones del norte de África a crear sus propias operaciones especiales y unidades antiterroristas” (Ibid.)

El hipócrita discurso que reproducimos a continuación indica qué “libre flujo de los recursos naturales al mercado global” y “acceso a los hidrocarburos y otros recursos estratégicos” se protegerá con el pretexto de la “guerra contra el terrorismo”:

“Al gobierno Obama le preocupa el poder e influencia cada vez mayores de las filiales de Al-Qaeda en Yemen, Somalia, Iraq y el norte de África. Hasta el momento, solo la rama yemení ha tratado de atacar territorio estadounidense con una serie de planes frustrados de atacar con bombas aviones con destino a Estados Unidos. Un destacamento naval estadounidense SEAL establecido en 2009 ha utilizado una combinación de ataques aéreos y con drones para luchar contra combatientes en Yemen y Somalia trabajando conjuntamente con la CIA y las fuerzas locales.

El nuevo destacamento trabajaría de la misma manera para luchar contra los grupos afiliados a Al-Qaeda del norte de África, que están aumentando y tienen abundancia de armas procedentes de los arsenales saqueados de la Libia posterior a la revolución. Están generosamente financiados por una red criminal que trafica con drogas y rehenes.

Al-Qaeda en el Magreb Islámico o AQIM (por sus siglas en inglés) y la secta extremista con base en Nigeria Boko Haram son posiblemente las dos mayores filiales y las más peligrosas.

Un alto cargo del Departamento de Estado Estadounidense para los asuntos africanos afirmó el martes que "hay que tratar a los militantes de Mali a través de medios de seguridad y militares” (Ibid.)

Y aunque se nos dice que “en este momento no hay planes de operaciones militares unilaterales estadounidenses”, Johnnie Carson, el secretario de estado estadounidense asistente para los asuntos africanos, parece contradecir esta afirmación al declarar que “cualquier acción militar aquí debe estar bien planeada, organizada, dotada y pensada” y, ¡qué atento!, “se debe acordar entre todos aquellos que van a ser los más afectados por ella”. (Ibid.) 

Por Julie Lévesque / Global Research

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