miércoles, 27 de junio de 2012

Nueva teoría explica cómo los Moáis fueron trasladados en la Isla de Pascua

Para la mayoría, la mención de la Isla de Pascua, o Rapa Nui, la isla pequeña y aislada, más de 2.000 millas de la costa de América del Sur, evoca imágenes de gigantescas estatuas conocidas como Moais.

Pero desde que exploradores holandeses encontraran la isla el domingo de Pascua en 1722, las personas se han preguntado cómo los rapanui, los habitantes nativos de la isla, fueron capaces de transportar a los centenares de esculturas enormes de la cantera donde se tallaron a las plataformas de piedra en toda la isla, todos sin el uso de ruedas o animales de tiro.


Durante los últimos sesenta años, los científicos han teorizado que los rapanui moai movieron algunos de los cuales son tan altos como 33 pies y pesan más de 80 toneladas - con ayuda de diversos métodos, desde los flejes de las estatuas de los troncos de árboles y arrastrándolos sobre la terreno con ayuda de trineos sobre los árboles talados. Pero en la edición de julio de National Geographic, Hannah Bloch explora la última teoría, presentada por Terry Hunt, arqueólogo de la Universidad de Hawai, y Carl Lipo P., un antropólogo de la playa de California State University Long. Hunt y Lipo la teoría de que tres grupos de Rapa Nui, literalmente, hicieron "caminar" a las gigantes estatuas moai, con nada más que cuerdas, la mano de obra y la paciencia.


Como se muestra en un video que es una recreación, dos grupos de ayuda trasladó la estatua hacia adelante, mientras que otro grupo, posicionado detrás de los moai, utiliza una cuerda para mantener la estatua en posición vertical. La teoría, que es el tema de su libro, "Las estatuas que camino", con el apoyo de folclore rapanui. "Los expertos pueden decir lo que quieran," Suri Tuki, un hombre de 25 años de edad, dijo a Rapa Nui National Geographic, en referencia a las teorías anteriores.

 "Pero sabemos la verdad. Las estatuas anduvieron. "Como Bloch explica:" En la tradición oral Rapa Nui, los moáis estaban animados por el mana, una fuerza espiritual transmitida por los antepasados de generación en generación.

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