martes, 16 de abril de 2013

Abejas robot polinizarán los campos de cultivo de Monsanto

En una tendencia más de la artificialidad que comúnmente asociamos a la compañía


#Mobee

Además del daño que provoca con sus acciones, existe un proyecto para sustituir la fauna asociada con la agricultura, exterminada por los pesticidas utilizados, con máquinas robóticas que polinicen sus campos de cultivo. En cierta forma es inevitable asociar el nombre de Monsanto con la artificialidad: las semillas modificadas genéticamente, los fertilizantes y los pesticidas. 

 

Todo, en cierta forma, como parte de un gran montaje en el que, a pesar de tener cierta relación con el mundo natural, en última instancia se trata de un gran mecanismo en el que todas sus partes son todo lo opuesto a lo natural.


Como parte de esta tendencia, recientemente se anunció que el gigante de los trangénicos tiene planeado implementar un sistema de abejas robóticas para polinizar sus campos, un proyecto en el cual ha invertido desde hace ya varios años, en 2009, cuando el Laboratorio de Microrobótica de Harvard comenzó a desarrollar Vehículos de Micro Aire (Micro Air Vehicles).

En buena medida este plan de Monsanto obedece a la marcada toxicidad de los pesticidas utilizados en sus campos de cultivo, casi todos salidos de las fábricas de Shell y Bayer y los cuales, desde mediados de los 90, han provocado una disminución general tanto del bienestar como de la población de la biodiversidad asociada con la agricultura, con especial impacto en las abejas.

En la versión robotizada de Monsanto, esta fauna especialmente necesaria en el desarrollo de una planta será sustituida por pequeños vehículos de titanio y plástico, capaces de volar entre flor y flor y distribuir el polen de estas. Asimismo, en una versión todavía más sofisticada, existirán colmenas enteras cuidadosamente programadas para, a través del algoritmo correcto, polinizar campos específicos.

Por último, se dice que estas robo-abejas también podrían ser utilizados con fines militares y de vigilancia y aun con fines bélicos, como posibles esparcidores de neurotoxinas.

[F]  ecoosfera.com/

 

¿Robots voladores para polinizar cultivos?


Un equipo de investigadores de la Universidad de Harvard y de Northeastern estudia la posibilidad de crear colmenas de abejas robóticas.

El síndrome del despoblamiento de colmenas, un fenómeno bajo investigación que en los últimos años está diezmando las poblaciones de abejas, llevó a un grupo de científicos norteamericanos a plantearse la posibilidad de soluciones de ciencia ficción a lo Blade Runner. Su proyecto, iniciado en 2009, investiga en la creación de una colonia de abejas robóticas para, hipotéticamente, poder cubrir una de las funciones que desarrollan las abejas, la polinización de los cultivos, según recoge la publicación Scientific American. 

La iniciativa, denominada Robobee, ha culminado ya con la creación de los primeros prototipos de robots voladores del tamaño de insectos y los científicos trabajan en métodos para lograr que miles de ellos puedan cooperar como una colmena real. El objetivo de los investigadores es que las abejas puedan tomar decisiones por sí mismas, en base a sensores que procesen las señales ambientales y a procesadores que determinen las decisiones a adoptar.

Por el momento, pueden verse ya en un vídeo los primeros vuelos de un prototipo de robot volador. La curiosa noticia del robot abeja llega en un momento en el que en Europa se estudian decisiones que contribuyan a preservar las poblaciones naturales de abejas. 

Un informe de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) en el que se evaluó la afección de los insecticidas neonicotinoides en las poblaciones de abejas está siendo estudiado esta semana en el Comité de la Cadena Alimentaria de la UE, en el que participan todos los estados miembros.  

La decisión sobre una posible prohibición parcial del uso de insecticidas neonicotinoides en agricultura presenta posturas enfrentadas. Media docena de países, entre los que se encuentran España, Reino Unido, Hungría, Austria, República Checa y Lituania, se oponen abiertamente a la prohibición, según informó ayer La Vanguardia. A favor de la restricción del uso de neonicotinoides, Francia, Dinamarca y Eslovenia; en tanto otros países aún no explicitaron su postura. Para hoy se espera una votación sobre la cuestión en el seno del Comité de la Cadena Alimentaria y Sanidad Animal.

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