miércoles, 21 de noviembre de 2012

Epífisis: “Glándula Pineal o Piña Anunnaki”

La glándula pineal, cuerpo pineal o epífisis es un órgano que sincroniza la liberación de cierta hormona con las fases de luz-oscuridad. 

Es así considerado un transductor neuroendocrino y un «reloj biológico». En 1958, un equipo de la Universidad de Yale, liderado por Aaron B. Lerner, descubrió que la glándula libera la hormona melatonina. Es una pequeña formación ovoidea, aplanada, que descansa sobre la lámina cuadrigémina formando parte del techo del diencéfalo.

La epífisis o pineal es en algunas especies sensible a la luz pero está en todas relacionada con la regulación de los ciclos de vigilia y sueño. En los humanos adultos mide unos 5 mm. a 10 mm. de diámetro y pesa aprox. 150 miligramos. Con la disminución de la luz, la glándula pineal produce melatonina, hormona inductora del sueño y lo hace a partir de la serotonina. En consecuencia está relacionada con la regulación de los ciclos de vigilia y sueño (ritmos circadianos). La presentación farmacéutica de la melatonina puede servir para contrarrestar los efectos del síndrome de diferencia de zonas horarias (jet lag).

Es también un poderoso antioxidante; y se ha comprobado que participa en la apoptosis de células cancerosas en el timo. Pero también está comprobado que altas dosis de esta hormona tienen un efecto cancerígeno. Controla el inicio de la pubertad. La producción de esta hormona disminuye con la edad.


En 1917 se observó in vitro que extractos de glándula pineal producía un aclaramiento en la piel de sapo. A finales de los 50, Lerner y colaboradores aislaron la hormona pineal que producía este efecto a partir de pinealocitos bovinos y describieron su estructura química: -metoxi-N-acetiltriptamina (melatonina).

Si bien durante mucho tiempo se consideró que la melatonina era de origen exclusivamente cerebral, se ha demostrado la biosíntesis del metoxindol en otros tejidos como la retina, la glándula harderiana, el hígado, el intestino, los riñones, las adrenales, el timo, la glándula tiroides, las células inmunes, el páncreas, los ovarios, el cuerpo carotídeo, la placenta y el endometrio. Los eventuales tumores en la pineal pueden resultar asintomáticos o provocar cefalea, incapacidad de elevar la mirada, diplopia, hidrocefalia, etc.
E incluso cuando se llega a extirpar la glándula pineal, tanto en niños como en adultos, las consecuencias descartan las vinculaciones místicas que a veces se le ha dado a la pineal.

Además, se han realizados observaciones con monjes meditantes mediante dispositivos como emisores de positrones o electroencefalograma sin que se pueda remarcar un vínculo entre esos estados y la pineal. Esta presunción esotérica occidental nunca fue mantenida en oriente.

“Tal como reconoce Rick Strassman, célebre protagonista en exhaustivos estudios de los efectos de la DMT en humanos, la glándula pineal no sería más que el sexto chakra o Ajna, Ajna del que habla la tradición védica, la ventana de Berrea del que se nombra en el hinduismo, el ojo celestial del cual hablan los antiguos chinos, el palacio Niwan que los taoístas conocen o el “asiento del alma” que Descartes exponía”.

¿ANUNNAKIS TRATANDO DE METER LA PIÑA EN LA CABEZA DEL SER HUMANO?. EN EL CENTRO EL ARBOL DE LA VIDA REPRESENTADA CON UN PINO

TEMPLO DE ANKOR WAT

LA PIÑA EN EL VATICANO, EL PAPA TIENE UN CONO DE PIÑO EN EL CRUCIFIJO, SIMILAR A LA PIÑA DEL ANUNNAKI Y DEL CHAMAN MAYA.


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